viernes, 5 de septiembre de 2014

"Juegos para con-vivir" - Entrevista a D. Javier Urra


Con la vuelta al trabajo y el comienzo del curso escolar dejamos atrás un verano repleto de tiempo para compartir con nuestra familia y amigos. La vuelta a la rutina diaria dificulta potenciar las relaciones, por ejemplo, con nuestros hijos pero los juegos de mesa pueden ser la excusa perfecta para seguir compartiendo tiempo de calidad con los nuestros. D. Javier Urra comparte con nosotros algunos de los múltiples beneficios que pueden aportar los juegos de mesa y analiza aspectos muy diversos.

D. Javier Urra, psicólogo y ex Defensor del Menor, participa con frecuencia en programas de televisión y es autor de más de 30 libros. Su interminable biografía está centrada en su gran reto: conseguir salvar a la infancia a través de la educación. Su esfuerzo por dar charlas, participar en tertulias en medios de comunicación y escribir libros persigue concienciar a una sociedad sobre el papel fundamental de la educación.

Imagen cortesía de D. Javier Urra

De él se ha dicho que "Javier Urra es un activista educativo" (D. José Antonio Marina) y que "es una de las personas que más ha hecho por el retorno del sentido común a la relación entre padres e hijos" (Dña. Carmen Guaita) y para nosotros es un todo un privilegio poder intercambiar con D. Javier Urra algunas impresiones sobre el mundo de los juegos de mesa y su relación con la formación de nuestros jóvenes.




Carcassonne, Pieza de Inicio. En un mundo tan influenciado por la tecnología y en el que las videoconsolas han adquirido un papel importante en el ocio de los jóvenes, ¿qué papel pueden desempeñar los juegos de mesa?

D. Javier Urra. Si bien es un mundo audiovisual y las videoconsolas tienen una presencia importante no hay que tenerle miedo a las nuevas tecnologías. Aunque más que de prohibir deberíamos hablar de limitar su uso. Pero lo más bonito sigue siendo el lenguaje y resulta esencial para desarrollar el cerebro. Juegos de mesa que incluyan conversaciones mediante la negociación, la persuasión,... suponen una herramienta imprescindible.

CATAN: juego emblemático de negociación

¿Cómo valora el hecho de que nuestra sociedad esté tan marcada por el consumismo?

La clave no es hacer únicamente regalos materiales a los hijos. También hay que jugar con ellos. El mejor regalo es sentirse querido y, atención, ¡también hay que enseñarles a querer! Además, con un juego se puede jugar una y otra vez. Lo importante es la experiencia de jugar y no el regalar sin parar. Los padres deben dedicar tiempo a los hijos, un tiempo que sea diario y de calidad.


En cuanto a los regalos usted siempre defiende una apuesta que a los demás nos parece un tanto compleja.

Insisto en una idea muy sencilla. Un niño o una niña puede decidir regalar uno de los muchos regalos que recibe en Navidades a alguna asociación que lo haga llegar a niños que los necesiten. Es muy difícil que ocurra pero si lo conseguimos tendremos a alguien solidario para toda la vida.

CARCASSONNE. Nuestro juego preferido reúne gran parte
de los beneficios de los juegos de mesa

Uno de los aspectos más defendidos por los amantes de los juegos de mesa es su capacidad de socialización.

Cierto. Los amigos son realmente importantes. Hay que aprender a cuidarlos pero antes habrá que conseguir amigos. Siempre doy un consejo: disfruten y cuiden a sus amigos.

Existen juegos que potencian el lenguaje

Cuando ganas una partida te alegras un montón. ¿Es eso la felicidad?

La felicidad, y en general los sentimientos, son aspectos complejos. Hay que educar en los sentimientos, en la apreciación de la riqueza de los mismos, en saber expresar los propios, en captar y entender los de los otros. Y las vivencias entorno a los juegos de mesa pueden contribuir a ello.


¿Y pensando en el perdedor?

Si pensamos en nuestros hijos es posible que traslademos a los juegos de mesa la sobreprotección que existe en otros ámbitos de la vida. Y esto es un problema serio porque la vida a veces te abofetea. Es necesario educar a los niños para afrontar la vida. Desde luego los juegos de mesa pueden enseñar a ganar y a perder. Una buena idea podría ser jugar en equipos formados por adultos y niños. El adulto que forme parte del equipo que pierda puede educar, con su conducta, en cómo actuar ante la derrota. Muchas veces cuenta más lo que se muestra con la actitud que lo que se dice. Las acciones hablan más alto que las palabras.

Pero no es solo aprender a actuar en la derrota. Los niños deben aprender que hay normas y límites. Además de aceptar las frustraciones propias de una derrota también deben aceptar las reglas del juego, la necesidad de esperar a que les toque el turno,... Hay que enseñar a los hijos a aceptar las situaciones que nos incomodan y disgustan, a convivir con algunos fracasos.

Existen innumerables juegos para disfrutar CON los más pequeños de la casa.

¿Y cuál podría ser el papel de los juegos de mesa colaborativos?

El niño debe aprender que lo importante no es el yo; es el tú, el vosotros,.. Los juegos de mesa en los que los jugadores deben colaborar unidos para lograr una victoria o cierto objetivo podrían llegar a suponer una gran herramienta educativa.

Continuamente se publican nuevos juegos con aspectos cooperativos

No querríamos robarle más tiempo. ¿Una visión general a forma de resumen?

Mi opinión sobre los juegos de mesa que consiguen reunir a padres, hijos y abuelos es muy positiva, pues permite cooperar y competir, hablar, negociar, respetarse, ganar, perder, con-vivir.




D. Javier Urra desarrolla innumerables proyectos de gran interés. Si tienes hijos, te interesa la educación o si simplemente quieres conocer todas las propuestas y temas de interés abordados por D. Javier Urra no dejes de visitar la Web de Javier Urra y Urra Infancia. En ella encontrarás secciones con contenidos imprescindibles, enlaces,… También puedes visitar la página de facebook de D. Javier Urra. Y por supuesto, el inicio del curso puede ser una oportunidad inmejorable para hacerte con alguno de sus libros. Nos cuesta mucho escoger alguno pero quizás podrías empezar por “El arte de educar” o “¿Qué se le puede pedir a la vida”.




Carcassonne, Pieza de Inicio

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